Diputado Ope Pasquet: “Israel es una gran apuesta a la libertad, a la democracia, a la educación, a la ciencia, al futuro”

03/Ago/2016

Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski

Diputado Ope Pasquet: “Israel es una gran apuesta a la libertad, a la democracia, a la educación, a la ciencia, al futuro”

Cuando recibimos las primeras informaciones sobre la delegación parlamentaria que viajaba a Israel, nos dio especial alegría ver que el Diputado Ope Pasquet, del Partido Colorado, sería uno de sus miembros. Las diversas instancias en las que tuvimos el gusto de entrevistarlo y conversar con él, nos dejaron en claro su sensación de valores compartidos con Israel, su afinidad y sentimiento de cercanía, aunque nunca había estado de visita.
A juzgar por su resumen, no se decepcionó.
¿Cómo se resume en términos generales una vivencia como el viaje a Israel que acaba de realizar la delegación parlamentaria?
Esta fue mi primera visita a Israel. Por supuesto que en el curso de los años he ido leyendo sobre Israel y su circunstancia y tenía una información básica antes de partir; pero no es lo mismo leer que ver en el terreno y hablar personalmente con la gente que vive allí. La invitación del American Jewish Committee me dio una oportunidad excepcional e insustituible para conocer de primera mano la realidad de un país que, por distintos motivos, siempre me interesó y siempre me inspiró profunda simpatía. La visita fue estupendamente programada, por lo que el ACJ merece no solamente nuestro agradecimiento sino también nuestras felicitaciones.
SIN INTERMEDIARIOS
¿Hay una gran diferencia entre el Israel que uno puede imaginar desde lejos y lo que se ve en el terreno?
Es la diferencia entre el concepto abstracto y la experiencia concreta. Se puede leer muchos datos y estadísticas sobre la “start up nation”, pero no impresionan tanto como las grúas de construcción que se levantan aquí y allá, por todas partes, o los campos cultivados, de un verde intenso, que se recortan contra el fondo de la tierra árida y pedregosa que se ve en la ruta desde Jerusalén hacia el Neguev. La vitalidad y el empuje de la sociedad israelí se hacen patentes.
¿Qué ejemplos concretos daría de lo que aporta ver todo directamente?
En el aeropuerto de Tel Aviv, por ejemplo, nos comentaron que una serranía que se recortaba en el horizonte era ya Cisjordania, y que desde allí un avión de combate podría estar sobre Tel Aviv en 20 segundos. Vistas las cosas bajo esta luz, se piensa sobre seguridad de otra manera.
LA BÚSQUEDA DE LA PAZ
El tema geopolítico y de seguridad apareció en forma clara en vuestra variada agenda. Lo que oyeron y vieron ¿les convenció de que la paz está más lejos de lo que pensaban o quizás, por el contrario, se van con elementos que les inspiraron optimismo?
Pudimos ver de cerca las enormes dificultades, objetivas y subjetivas, que encontrará cualquier esfuerzo dirigido a lograr una paz justa y duradera entre israelíes y palestinos. Lamentablemente, no encontré motivos para ser optimista al respecto. Con esto no quiero decir que haya que resignarse a que pase lo que tenga que pasar. Se requiere un esfuerzo inteligente y tenaz de ambas partes solo para evitar que la situación siga deteriorándose; ese esfuerzo, en mi opinión, debe hacerse.
Me aventuro a suponer que una de las vivencias más fuertes del viaje, fue lo que pasaron en el puesto fronterizo con Gaza, Kerem Shalom… ¿Cómo lo resumiría?
Mientras recorríamos las instalaciones del puesto fronterizo, el ruido de disparos a la distancia hizo que quien nos guiaba saliera corriendo para saber qué estaba sucediendo y que los trabajadores que cumplían sus labores corrieran también, para protegerse. Nosotros los seguimos y nos introdujimos en un refugio donde se nos dijo que esperáramos hasta que se superara la situación. Durante la tensa espera, nos explicaron que incidentes de ese tipo se producían con frecuencia, pero que el trabajo continuaba inmediatamente después de que cesaban los disparos. Tuvimos así una experiencia directa de lo que es vivir en una zona de conflicto, siempre alerta y sabiendo que en cualquier momento pueden ocurrir hechos que pongan la vida en peligro.
EL “SECRETO”
Israel logró en pocos años, en términos históricos, un gran desarrollo, muchos avances en diversas áreas. Al haber hecho todo lo que ustedes hicieron en estos días ¿dirían que es posible comprender dónde está el secreto, por qué se logró tanto?
A mi juicio, son los factores institucionales y culturales los que explican el desarrollo o el fracaso de las sociedades. Israel tiene una institucionalidad democrática fuerte, que da amplias libertades a personas y empresas al mismo tiempo que establece reglas de juego claras, que el Estado hace cumplir. La ley es pareja para todos, al punto de que hay actualmente un ex presidente y ex primer ministro presos por haber cometido delitos. La autoridad de los jueces, guardianes de la ley, es acatada. Cada uno se siente responsable por su destino y libre para trabajar por él.
La educación, cuyo valor es realzado por la milenaria cultura judía y está profundamente arraigado en cada familia judía, es una herramienta de superación que el Estado se esfuerza por poner al alcance de todos.
Al mismo tiempo, todos saben que el país vive amenazado por vecinos hostiles y que la defensa es tarea colectiva. El Ejército simboliza la voluntad nacional de seguir existiendo, y es una de las instituciones más respetadas de Israel. Las reglas democráticas que aseguran la libertad, la adhesión leal de la población a esas reglas y el pacífico consenso acerca de la importancia de la educación, unen a la nación en torno a objetivos comunes y valores compartidos, sin perjuicio del pluralismo étnico, religioso y político de la sociedad israelí. Ese pluralismo, esa diversidad, no debilitan a la sociedad sino que la enriquecen y también contribuyen a su fortalecimiento y desarrollo.
SOBRE URUGUAY
¿Qué de lo que vieron en Israel piensa le haría bien a Uruguay? ¿Y qué de Uruguay creen que le falta a Israel?
Uruguay debe recuperar una clara conciencia de la importancia y el valor de la institucionalidad, que una vez tuvo y que en los últimos tiempos, a mi juicio, se ha debilitado. En distintos planos de la vida colectiva es preciso recrear y aplicar el concepto de que las reglas deben cumplirse por todos, lealmente y de buena fe. Esta convicción debe traducirse en el combate al delito, en la lucha por la moralidad administrativa, en las relaciones laborales, en el cumplimiento de la función pública, en el tránsito y hasta en las relaciones de vecindad. En la anomia, nadie progresa. Y también hay que trabajar para sacar a la educación de la crisis en la que actualmente se encuentra; esa es a mi juicio la gran prioridad nacional. En ambos temas, Israel es un excelente punto de referencia.
¿Llegaron a nuevas conclusiones sobre lo que Uruguay como país, más que nada ahora desde la Presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, puede y quizás debe hacer en esta zona?
Uruguay entró al Consejo de Seguridad siendo un país amigo de Israel, y debe salir de allí sin que esa vieja amistad haya sufrido menoscabos. La guía de la actuación uruguaya no puede ser otra que el Derecho Internacional. Como nos dijo Tal Becker, “Uruguay no es un game changer”; yo agrego que sería ridículo que pretendiera serlo. Pero si las partes en conflicto entienden que puede prestar alguna ayuda, por supuesto que debe hacerlo y no tengo dudas de que lo hará.
Tuvieron dos ocasiones de encuentro con uruguayos israelíes, en la Embajada y en el kibutz Ein Hashlosha . ¿Qué le dejaron esas instancias?
Fueron momentos muy gratos, en los que comprobamos que el tiempo y la distancia no debilitan los vínculos que unen a los judíos uruguayos con Uruguay. Percibimos claramente en ellos el interés y el cariño por las cosas nuestras, el deseo de ayudar y dar una mano en lo que se necesite, como tantos lo hicieron efectivamente en el reciente episodio del tornado que arrasó a la ciudad de Dolores. Yo tuve hasta la sorpresa y la emoción de encontrar en el kibutz a una persona, Ruben, que dijo orgullosamente que había ido a la “Escuela No. 121 Dr. Evaristo Ciganda”, la misma a la que fui yo, pocos años después que él.
Así es, Ruben Friedmann, que es además el colaborador deportivo del “Semanario Hebreo”… gran valor.
Así es. Y la verdad, recuerdo a muchos compañeros judíos de aquellos años escolares. Con uno de ellos, Deny Friedman, que vive en Beer Sheva, pude hablar por teléfono, aunque el tiempo no dio para encontrarnos. Estos vínculos personales, forjados en los bancos de la escuela pública, fueron los que hicieron que tantos uruguayos de mi generación vieran siempre a Israel con profunda simpatía, más allá de cualquier consideración política o ideológica.
AMPLITUD
¿Le extrañó que se haya incluido en la agenda una visita “al otro lado”, a la Autoridad Palestina? ¿Qué les aportó esa mirada?
Confieso que sí me sorprendió la visita a Ramala; no esperaba tanta amplitud. La exposición que escuchamos del representante de la Autoridad Palestina confirmó la opinión que teníamos de que será extraordinariamente difícil llegar a un acuerdo de paz entre Israel y Palestina. Como lo explicó muy claramente el Sr. Tal Becker en la disertación con la que nos deslumbró, ambas partes se sienten víctimas y ven a la otra como al villano de la película. Con este enfoque va a ser muy difícil que lleguen a entenderse.
Viajaron en helicóptero, lo cual supone ayuda a captar lo pequeño geográficamente de Israel. ¿Influye en algo verlo desde el aire, poder tener esa vista panorámica tan singular?
Disfruté muchísimo el viaje en helicóptero, pero debo reconocer que cuando se ve lo cerca que está todo, no se puede pensar en la seguridad sin sentir cierta ansiedad y hasta cierta angustia; sobre todo cuando uno recuerda lo que ha escuchado tantas veces y lo que el MK Haim Jelin nos señaló una vez más: Israel no puede darse el lujo de perder ninguna guerra; ni siquiera puede empatar, porque en cada enfrentamiento se juega su existencia.
Y justamente ese diputado, del partido opositor Yesh Atid, está viajando en unos días a Uruguay. Además, él vive muy cerca de Gaza, en el kibutz Beeri, así que sabe claramente qué significa el peligro en la frontera. ¿Y el Israel de todos los días, de la vida diaria, de la gente en la calle…¿cómo le impresionó?
Me impresionó especialmente Tel Aviv, su aire juvenil, cargado de energía, la gente en la playa a las 7 de la mañana, el caminar libremente por la noche, sin ver policías ni tampoco personas que inspirasen temor. Uno siente que Israel es mucho más que el conflicto con el que convive desde que nació. Es una gran apuesta a la libertad, a la democracia, a la educación, a la ciencia, al futuro. El representante palestino que nos recibió en Ramala -muy amablemente, por cierto- decía que Israel vive como si estuviera en Europa, aunque está en Medio Oriente y no pueda escaparse de allí. Él lo dijo críticamente; yo siento que eso es un elogio, porque hace justicia al hecho de que el aporte judío es uno de los componentes principales de la civilización occidental, que florece en Europa como en América o en Israel, y que tiene a la dignidad de la persona y a su libertad como valores centrales. Los uruguayos necesitamos recordar siempre que esos valores son también los nuestros, y que de esa civilización que Israel defiende tan valientemente, nosotros también formamos parte.